Triste la posición de indefensión de la población, debido a las triquiñuelas estructurales que facilitan prácticas depredadoras y engañosas que parecerían no ser aisladas sino más bien sistemáticas.
Propone una clasificación de perfiles psicológicos detrás de la corrupción, desde quienes actúan sin remordimiento hasta quienes buscan estatus o reconocimiento social.