La solución al delito no puede comenzar pensando en la niñez y la adolescencia solo cuando inician una carrera criminal, para luego eliminarlos. Los avances tienen que impulsarse desde el empoderamiento y apoyo de las instituciones primarias que aportan seguridad y confianza en el proceso de socialización (familia y escuela).

Sostiene que prevenir el delito empieza en la niñez y la adolescencia, con el apoyo de la familia y la escuela, y propone medidas comunitarias, educativas y de aplicación igualitaria de la ley.

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