Jean Paul Sartre, filósofo existencialista veía la razón de vivir en la libertad. Albert Camus, de la misma escuela, defendía que aún en medio de las dificultades, los seres humanos podíamos encontrar la belleza y rebelarnos en contra de la desesperanza.

Recorre el suicidio desde la filosofía existencialista, la sociología de Durkheim y la clínica actual, y sostiene que las ideas suicidas son temporales y tratables cuando la persona recibe apoyo a tiempo.

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