El acoso escolar afecta el desarrollo emocional, la autoestima y el desempeño académico de quienes lo sufren. En el contexto dominicano, donde muchas familias normalizan la agresión verbal y física como parte de la educación, el acoso encuentra terreno fértil dentro y fuera de las aulas. No se trata de conflictos puntuales entre compañeros, sino de un patrón sistemático de maltrato que genera aislamiento, ansiedad y, en los casos graves, autolesiones o pensamientos suicidas. Reconocerlo y atenderlo a tiempo evita que se consolide en patrones de conducta que marcan la vida adulta.
Cómo lo aborda el Dr. Vergés
El Dr. Vergés aborda el acoso escolar desde una perspectiva educativa y familiar. Lo entiende como una conducta aprendida, que con frecuencia reproduce dinámicas de poder y control vividas en el hogar. Con el Centro Profesional Psicólogos Unidos (CEPROPSIUNI) investigó las actitudes y conductas de acoso en colegios privados dominicanos y elaboró una colección de cartillas de prevención para la comunidad educativa. Su enfoque combina la formación de docentes y familias para reconocer las señales tempranas, la intervención sin revictimizar a quien sufre el acoso y el trabajo con quien lo ejerce para modificar su conducta. Promueve espacios escolares de contención emocional y la educación en empatía.
Señales a las que prestar atención
- Cambios bruscos en la asistencia escolar, bajo rendimiento o rechazo a ir a la escuela.
- Aislamiento social, pérdida de amigos o evitación de situaciones de grupo.
- Síntomas emocionales: tristeza persistente, baja autoestima, ansiedad o cambios de humor repentinos.
- Conductas agresivas o crueles hacia otros, que pueden indicar que el estudiante reproduce dinámicas vividas.
- Lesiones, ropa rota o pérdida de pertenencias sin explicación clara.
- Quejas físicas recurrentes, como dolores de cabeza o de estómago y problemas de sueño, como expresión del estrés.
Para quién
Docentes y equipos directivos que buscan crear ambientes de convivencia segura. Madres y padres que sospechan que su hijo sufre acoso o lo ejerce. Orientadores escolares y psicólogos educativos. Estudiantes que presencian el acoso y pueden convertirse en agentes de cambio dentro de su comunidad escolar.
